jueves, 18 de abril de 2013

Día 2

Sábado 28 de setiembre


Son más de las tres de la mañana y la dichosa fiesta no acaba. He intentado mil formas de dormir, pero con tanto escándalo es imposible.
Para colmo, cuando al parecer todo estaba calmándose, la puerta de mi habitación se abrió nuevamente, atacada de los nervios me incorporé a toda velocidad para ver quién era.
-¿Chase?- pregunté incrédula
-Sabías hablar- respondió a la vez que entraba en mi habitación con toda calma, como si fuera suya
-¿Qué haces aquí?- pregunté recriminándole
-¿Te importa si duermo aquí? Mi madre dejó mi habitación cerrada, Ian no tiene las llaves de repuesto-
Me quedé mirándolo sin saber qué hacer.
Tomó asiento en el sofá frente a mi cama y me miró expectante.
-¿Quién eres?- preguntó
-Meg, Meg Adams- respondí como tonta
-Meg, lamento mi irrupción de hace unos instantes-
-Horas, fueron horas- reproché
-Ya, no te enojes  y duerme. No muerdo. No siempre
-¿Cómo esperas que duerma con tanto ruido?
-En unos minutos se darán cuenta que desaparecí y todos se irán, tranquila, ahora duerme-
Se acomodó muy fresco en el sofá, cerró los ojos y al parecer se quedó profundamente dormido.
¡No puede pasar la noche en mi habitación así como así!
Te imaginarás qué pasó… ¡No pude dormir! ¿Cómo podría con un intruso en mi habitación?
Me pasé toda la noche en vela vigilando a Chase.  ¿Qué tal si intentaba  matarme mientras dormía?  No podía bajar la guardia ante un extraño.
Sé que mueres de curiosidad, está bien te cuento como es él.
Alto, delgado, piel blanca que parece un papel, cabello de tamaño mediano oscuro muy despeinado, lleva un collar con apariencia de cadena al cuello y de él pende un dije en forma de candado con una “C” enorme. No me he logrado fijar en el color de sus ojos, la habitación estaba muy oscura como para notarlo. Viste una chaqueta de cuero, una camiseta blanca, jeans ajustados y botas con hebillas enormes. ¡Vaya, sí que tiene un estilo dandi!
*/*/*/* 07:00 am! Chase al fin se ha ido /*/*
Y el muy idiota ni me ha preguntado si he logrado dormir. Sigo en la misma posición en la que me quedé desde anoche cuando entró en la habitación, a juzgar por cómo me siento, debo tener enormes ojeras y el cabello enmarañado. Chase sólo se levantó del sofá, se estiró como mejor pudo me dedicó una sonrisa irónica y salió.
Al fin puedo recostarme y tratar de dormir un poco.
Por cierto, son verdes. Los ojos de Chase son de un color verdoso casi gris, bastante único.
Basta de detalles, ¡a dormir! ¡ buenas noches! O ¡Buenos días!  ¡ lo que sea!
*/*/*/ No me despierten por fa!**/*/*/
Al abrir los ojos tuve una sensación de que todo esto era un mal sueño y que despertaría en casa, en mi cama. Pero no fue así.
Ian traía una cara de pocos amigos, al parecer eran los estragos de la fiesta.
-Señorita Meg, por favor cámbiese, Madame Louise está esperándola abajo para desayunar-
-Ian, déjate de formalidades, que no soy una señorita ni una señorona y deja de tratarme de usted, apenas tengo veinte años, me haces sentir vieja-
Sonrió.
-Vale, Meg, Baja a desayunar
-¿Qué hora es?
-Ocho en punto-
-Una hora
-¿Qué?
-¡El idiota de Chase sólo me dejó dormir una hora!
-¡Te estuvo molestando!
-No, pero vino a dormir a mi habitación, no me gustan los intrusos, no dormí nada. Me quedé vigilándolo.
-Luego del desayuno podrás echarte una siesta, ahora baja o madame se molestará
-Ok, dame unos minutos
Ian salió y yo me encargué de arreglar mi aspecto como mejor pude en tres minutos.
Al regresar te cuento como me fue.
/*/*/*esto es lo que pasó en el desayuno
Al fin conocí en persona a madame  M. Es muy alta, esbelta y algo mayor. Sus facciones y sus gestos me hacen pensar que es una persona muy severa.
ME saludó cariñosamente y preguntó si pasé una buena noche, no me quedó más que decir que sí.
Aunque mi semblante dijera lo contrario.
ME senté a la mesa, ella a la punta y Chase frente a mí. Traía unas gafas de sol pero aun así noté que me miraba.
-¿Resaca? – pregunté burlona
Apretó los labios en señal de disgusto y no respondió.
Madame mandó a traer el desayuno, varios sirvientes trajeron los platos y los depositaron en su lugar.
Ian nos miraba desde lejos de pie.
-¿Ian no se sienta a la mesa con nosotros?- le pregunté a madame
Chase echo a reír y casi lanza de la boca lo que estaba comiendo.
Madame me miró muy seria y dijo:
-Meg, no hagas preguntas ridículas-
-¿Ridículas? ¿Cómo cree que me siento al estar sentada aquí comiendo y el pobre Ian de pie mirándonos?-
Madame sólo cerró los ojos, tal vez pidiendo paciencia al cielo.
-Creo que necesitas pasar más tiempo con Chase, que te de unas demostraciones de cómo es que funcionan las cosas por aquí-
-¡Qué!- reprochamos los dos a la vez
Noté como Ian sonreía disimuladamente.
-Es una orden- concluyó madame
EL resto del desayuno ha pasado en calma. Por no decir en silencio. Al parecer aquí solo hay ruido cuando Chase hace una fiesta.

/*/*mas tarde*/**
Madame ha castigado a Chase por la fiestecilla de anoche, y parte del castigo era no dormir en su habitación, pero tal parece que no estaba enterada que su joyita pasó la noche incomodándome en mi habitación.
El segundo castigo es limpiar el patio y la piscina que dígase de paso quedó hecho un desastre.
Me río de él internamente mientras escribo estas líneas,  ¡Es tan graciosa la cara que pone cuando encuentra algo repugnante entre los desechos!.
Le he ofrecido ayuda (sólo por amabilidad)  pero el muy altanero se ha negado y de la peor forma. Bien, si quiere que sean así las cosas entre nosotros, está bien. No sé qué piensa Madame que puedo aprender de su mimado hijo.
Madame supervisa todo sentada desde la otra  esquina de la piscina, bajo una sombrilla y con un tejido tricot entre manos.
El calor aumenta y Chase empieza a vérselas negras, de tanto trabajar y sudar se quitó la camiseta y me ha dejado sorprendida. No imaginé que ese cuerpo casi esquelético pudiera tener forma y algunos músculos bien torneados en el área del abdomen.  Luego de esto el muy pícaro me ha dedicado una sonrisa coqueta, le saqué la lengua, pero bien que quería mostrarle el dedo medio, pero no en frente de madame. Insolente. Empieza a ganarse mi odio.
*/*/*Han pasado varias horas /*/*/
Y Chase sigue sin terminar de limpiar tanto desastre, se ha tomado un descanso aprovechando que madame recibió una llamada telefónica y abandonó el lugar.  Habiendo tantas sillas en el patio decidió venir a sentarse en el pequeño espacio que quedaba libre de la mía.
Recién he logrado notar que lleva  varios  tatuajes en el cuerpo. Uno a la altura del pectoral derecho y otro en la espalda.
-¿ Y eso?- le pregunté clavando la vista en la tinta de su piel
-Momento de rebeldía a los dieciséis- respondió muy fresco
¿Cómo pude imaginar que me daría respuestas concretas? Creo que ya me doy cuenta del tipo de persona que es…
-Vamos Meg, ¿por qué te haces la interesante? – preguntó
-¿Interesante?
-Sí, sé que en el fondo te gusto…- Posó una mano sobre mi rodilla. Muy mal movimiento.
Me puse de pie de inmediato y me alejé de él. Pero Chase me detuvo tomándome del brazo.
-Ya Meg, cálmate, no es para tanto…-
No medí mi furia y lo empujé. Cayó directo en la piscina. Abandoné el lugar. Me encerré en mi habitación desde donde escribo estas líneas.
Bueno, no le causé ningún daño, al contrario, lo ayudé a refrescarse en medio de tanto calor.  Creo que Chase es del tipo de chico que cree que todas las chicas están a sus pies sólo porque es muy guapo y tiene un cuerpo envidiable. Se equivoca, no soy la chica que caería en los encantos de alguien como él.
Al rato Ian ha venido a mi habitación hacerme un poco de compañía, tuvimos la siguiente conversación.
-¿Estás molesta?- preguntó
-Sólo un poco incómoda
-Chase es así, siempre se pasa de la raya
-Conmigo debería controlarse , o la próxima lo golpearé
-No es necesario recurrir a la violencia  Meg, Chase es inofensivo cuando se ve derrotado
-¿Y cómo lo hago?
-Es muy difícil. ¿En serio  no sientes nada por él?
Los ojos de me abren desmedidamente.
-¿Qué diablos dices Ian? Chase es un ridículo niño mimado,  ¿Cómo podría gustarme?
-Vale, sólo preguntaba
-Creo que él está acostumbrado a que ninguna chica se le resista, yo soy la excepción
-Meg, nunca digas nunca
-¿Ahora eres adivino? ¿Qué crees que pasé entre Chase y yo? En serio dímelo
-Tal vez, te enamorarás de él
-¡Es un idiota!
-tiene su lado bueno, es cuestión de que lo conozcas a fondo Meg, nunca juzgues las cosas por su etiqueta

Eso me dejó pensando. No soy una persona prejuiciosa. Pero. ¿Qué harías tu si ves a Chase llevarse una chica a una de las habitaciones de la casa, si te coqueteara abiertamente? ¿No creerías que es lo que pienso?
Debo dejar de plantearle preguntas a alguien imaginario. Aunque es muy divertido.
Obligué a Ian a cambiar de tema, por el bien de ambos. Le pregunté por qué está en esta casa, como parte de la gente de servicio (la palabra servidumbre me suena muy despectivo) y recabé la siguiente información.
·       Ian tiene 20 años
·       Su familia es de Canadá
·       Conoció a Chase en un intercambio estudiantil
·       Se hicieron amigos
·       Los problemas económicos de la familia de Ian lo vieron obligado a pedir ayuda a Chase
·       Chase habló con su madre quien le dio trabajo y hogar como miembro del servicio
-Bien, parece que no soy la única “arrimada” aquí, me siento más tranquila- le dije
Ian sonrió a medias, al parecer el término no se le hace muy digno. Dejaré de utilizarlo.
Terminada nuestra Charla Ian se retiró.
*/*/*Luego del almuerzo */*/
Me quedé en mi habitación, al parecer Chase e Ian están ocupados con sus asuntos, no tenía nada que hacer. Al pasar unos minutos decidí salir.  Desde el balcón del segundo piso logré ver a madame en la sala, aún con el tejido tricot en manos. ¿Qué tanto hacía?.

/*/*Luego/*/*
Madame se ha portado muy amable conmigo, (no cómo su hijo), me llevó al cuarto de disfraces y me contó una breve historia sobre sus años mozos en los que fue actriz de Hollywood. Eso explica los disfraces de alta gama.
Me ha dado permiso de venir aquí cuando quiera, al parecer ha notado lo mucho que me aburro en la casa.  La única condición para acceder a los disfraces es cuidarlos si es posible con mi vida. Será fácil.
De todos los disfraces y trajes mi favorito es un vestido rosa pomposo, estilo princesa, al parecer es también el favorito de madame, lo tiene guardado en una vitrina de cristal transparente con llave, es el único al que no tendré acceso por lo visto.
Consideré que era momento de ofrecerle una disculpa por incomodarla en el desayuno.
-Gracias madame, creo que es preciso que me disculpe por mi actitud de la mañana…- le dije
-No, está bien, tienes un corazón noble, pero de eso no se puede vivir-
Me quedé en silencio.
-Madame, ¿Por qué me trajo a su casa?- pregunté finalmente
Desde que llegué tengo esa duda.
Madame guardó silencio por unos instantes, como si estuviera poniéndose de acuerdo en lo que me diría.
-Tengo razones para hacerlo Meg, algún día sabrás todo. Por ahora sólo dime qué necesitas para sentirte a gusto aquí y lo conseguiré-
-Quiero saber la verdad- repliqué
Madame bajó la mirada.
-Lo siento, no puedo ahora. Es por tu propio bien. Puedes quedarte un rato más aquí si deseas- dijo y se retiró a su habitación
Tal parece que madame no se sentía bien y no asistió al a cena, al igual que Chase, otra vez comí sola en la gran mesa.  Recién me percaté de lo malo que se había puesto el clima. ¿Cómo es que luego de un día tan soleado y caluroso el cielo ahora esté completamente gris?
Comí poco y me retiré a mi habitación como un fantasma, andando a la media luz de los pasillos de la enorme mansión.
/*/**10.30/*/* p.m /*/*
Traigo puesto el pijama, todo está listo para disfrutar al fin de una noche de paz y quietud en mi nuevo hogar.
Una fuerte tormenta con rayos y truenos ha empezado hace algunos minutos, me asomé a la ventana para corroborar su gran intensidad.
Amaba el sonido de la lluvia,  esta noche se veía prometedora. Pero tal parece que en esta casa las cosas se complican con gran facilidad.
Chase apareció en mi habitación, traía puesto un pijama oscuro con pantaloncillo a cuadros y una almohada entre los brazos. 
-¡No creas  que dormirás aquí otra vez! Ya bastante tengo con no lograr dormir por tu fiestecilla. ¡Vete de aquí!-
Ignoró mis reprimendas y se sentó sobre mi cama. 
-¿Qué crees que haces? – pregunté molesta
-Me alisto para dormir- respondió mientras se quitaba las pantuflas
-¡No dormirás aquí otra vez!-
-Lo siento. Mi casa, mis reglas-
-No tienes motivos para hacerme esto-
-Si los tengo.  No me gustan las tormentas, dormiré aquí esta noche-
-Se lo diré a tu madre ahora mismo- dije mientras me disponía a salir por la puerta
-No creo que quieras molestarla, ya está dormida-
Gruñí. Chase sí que sabía cómo arruinarme el ánimo en un dos por tres.
Y entonces  él se metió  a mi cama y se acomodó plácidamente, como si nada.
-¿No piensas venir? – preguntó
-Dormiré en el sofá-
-Hace frío, podrías enfermarte y darnos más problemas-
-Soy fuerte-
Luego de pensármela un rato decidí no darle el gusto.  Me metí a la cama pero antes de recostarme le advertí.
-Mira, si está es otra de tus tácticas de conquista, estás muy equivocado. Ni lo intentes-
-¿Conquistarte? Si quisiera sólo tendría que besarte- respondió con una sonrisa nefasta que me daba ganas de partirle el rostro de un golpe.
No dije nada más, no quería enfadarme más. Dejé caer mi cabeza sobre la almohada y abracé a Miss Pee.
-¿Aún duermes con muñecos?- preguntó Chase que al parecer se dio cuenta
-No es tu asunto, además Miss Pee es especial-
-¿Por qué?-
-Porque me la regaló mi padre cuando era pequeña, la llevo conmigo para recordarlo-
-Tenías un lado tierno Meg-
-El único que no tiene corazón aquí eres tú Chase- le recriminé
Y el aludido se quedó en silencio.
Escribo estas líneas  echada  y como mejor puedo. Intento ignorar a Chase aunque su presencia no puede pasar desapercibida, siento su perfume penetrante hasta aquí.  
-Aunque no lo creas yo también extraño a mi padre- interrumpió  él
-No dije que no fuera así, lo lamento no debí decir qué no tienes corazón-
-Tal vez no te equivocas. Buenas noches Meg-
-No puedo decir lo mismo.
Sabes, creo que después de todo Chase no es un completo cretino como creí, Esta noche he descubierto un pequeño lado humano en él.  Se ha quedado dormido rápidamente. Se ve tan pasivo, tan tierno que hasta parece un alma de dios, ¡Qué digo!
Esta anoche no puede ponerse más rara.

6 comentarios:

  1. Muy bien Mayte, sigue así!! Mi mente podrida me hace pensar cosas que no debo xD tú me entiendes. Encerraré a Chase en una jaula y además tendrá puesta una camisa de fuerza para que no intente nada extraño, vale? eué

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajaj venga.. te traeré más aventuras de Chase para seguir alimentando tu lado oscuro!

      Eliminar
  2. ¡Me encanta! Chase parece bastante simpático, y sin duda es atractivo.

    ResponderEliminar
  3. Hola me acobo de enterar de está historia por facebook, se me hizo intetesante la sinopsis, lo acabo de empezar a leer. Se me hace que la historia va muy rapido, Chase desde el inicio coquetea con Meg, me hubiera gustado que la relación fuera evolucionando más lento, conocer a los personajes, porque es muy predecible lo que sucedera. Y también se me hace que en los primeros capitulos no se hace mención del dolor o tristeza por la ¡¡¡perdida de sus padres!!! Mi humilde opinión, saludos.

    ResponderEliminar

Deja un comentario sobre este post :)